El fútbol y una lección poderosa de negocios

El fútbol y una lección poderosa de negocios

El fútbol es uno de los negocios más rentables del mundo y es, por consiguiente, un negocio que debemos entender. Y para hacerlo, primero hay que conocer algunas de sus cifras:

#1 Mueve en promedio 389 mil millones de euros anuales.

#2 El último mundial, movió más de 200 mil millones de dólares.

#3 Sólo en España genera 85 mil empleos directos e indirectos.

Las cifras no mienten: estamos ante un negocio millonario. Para empezar, si queremos entender el negocio del fútbol tenemos que entender el pensamiento de Florentino Pérez, el empresario presidente del Real Madrid, el hombre que revolucionó el mercado. Florentino es dueño de la empresa constructora más grande del mundo. Es un tipo práctico y visionario. “El pensamiento Florentino” se resume solo: “Que los futbolistas muevan el balón, nosotros movamos el dinero.”

DE BERNABÉU A FLORENTINO

El fútbol del siglo XX, y particularmente el Real Madrid, tuvo a una figura colosal: Santiago Bernabéu, un futbolista que hizo de entrenador y dirigente, y en cuyos periodos se ganaron varias copas. Bernabéu fue un tipo marcado por el paradigma del siglo XX, que es el paradigma del mundo físico.

Con esa visión Bernabéu construyó un tremendo estadio, entonces uno de los mejores del mundo. Se pensaba que el negocio era la taquilla y que un estadio más grande significaba más entradas para el club.

Pero empezando el siglo XXI la dirigencia del Madrid la asume Florentino Pérez, quien llega con aires renovadores y propone una serie de arriesgados cambios. Florentino ya no quiere el mejor estadio del mundo, quiere construir el mejor club del mundo. Entonces contrata a los famosos galácticos (Figo, Zidane, Ronaldo Nazario, Beckham), jugadores de élite que brillaban por separado.

Florentino observa a estos muchachos y, sobre todo, observa el negocio y los contrata por millones. Rompe el mercado. Hace fichajes que por entonces nadie había hecho. Uno de los galácticos suponía una inversión equivalente a la planilla de todo un equipo, y hasta más.
Florentino quiere que su club brille y entiende que hay que invertir en contratar astros. Y no tiene miedo en hacerlo, se arriesga. Su filosofía es: “Si quieres grandes resultados, contrata a los mejores. Y a los mejores hay que pagarles bien.”

LA PROPUESTA DE FLORENTINO

Al contratar a cuatro de los mejores jugadores del mundo, Florentino logró que el Real Madrid se convierta en una auténtica máquina de hacer dinero. Atrajo la atención de la prensa mundial y entonces sin gastar un solo centavo, obtuvo una millonaria publicidad. Niños, jóvenes y adultos, todo el mundo vivía pendiente de la magia de los galácticos.

Ahora, el Real Madrid no solo ganaba copas, sino que ganaba hinchas alrededor de todo el mundo. Se convirtieron en un fenómeno económico. Había nacido un nuevo negocio: el dinero ya no estaba en la taquilla, estaba en la publicidad.

En los auspicios, en los derechos de transmisión y en el merchandising. Los hinchas compran camisetas, son espectadores, publicistas y, sobre todo, son un valioso activo para todo club.

Ése es el mérito de Florentino Pérez: hacer que su club traspase las fronteras de España. Hacer que el negocio pase de las taquillas, a la publicidad. Invertir en los mejores, construir ídolos capaces de mover pasiones al punto de sumar hinchas de todas las edades en cada rincón del mundo.

Las lecciones saltan a la vista: Si quieres ganar millones, impacta en millones. Los negocios más sólidos y más rentables son los que mueven pasiones. La misma Apple de Jobs lo hacía al punto de tener gente que defendía la marca como si se tratase de un equipo de fútbol. No es casualidad que los millonarios tiendan a comprar equipos de Fútbol. Carlos Slim tenía dos equipos en México, luego vendió su participación, pero se quedó con los derechos de transmisión. El Paris Saint-Germain le pertenece a un jeque árabe. Y así, equipo tras equipo, los grandes siempre buscan entrar en este negocio.

Como dijo Florentino Pérez, el negocio no son los que van al estadio, sino los que se quedan en casa o los que, desde su trabajo, ven o escuchan el partido. El negocio no es lo que pasa en los 90 minutos de juego, sino lo que pasa entre juego y juego. Y después de la publicidad, la ganancia está en el mercado de fichajes, otra línea de negocio.

Para algunos el fútbol idiotiza a las personas (incluso se ha escrito libros sobre esto). Para otros es una pasión bizantina, una suerte de pérdida de tiempo. Algunos le han criticado frontalmente: “ojalá se emocionaran así para cambiar la educación”, ha sugerido alguien sin darse cuenta que la oportunidad para el cambio está justo en eso que critica: usar el fútbol para cambiar la educación.” Solo hay que usar el cerebro: El fútbol no tiene que ser el enemigo, tiene que ser el aliado de la educación.

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