El que quiere hacer algo, encuentra una forma; el que no quiere, encuentra una excusa

El que quiere hacer algo, encuentra una forma; el que no quiere, encuentra una excusa

La persona que tiene el ADN de pobreza mental será pobre donde la pongan. De igual modo, la persona que es rica será rica donde la pongan. Dice en el libro El Hombre más Rico de Babilonia: “Si un hombre tiene alma de esclavo, ¿No se convertirá en uno, sin importar su cuna, del mismo modo que el agua busca su nivel? Y si alguien tiene alma de hombre libre, ¿No se hará respetar y honrar en su ciudad, aunque no lo haya acompañado la suerte?”

Esa es la conclusión: el hombre que quiere ser libre se hará respetar, aunque no tenga un céntimo en el bolsillo.

Una de las lecciones que podemos aprender del libro El Millonario de al Lado es que lo más importante en una persona para que se haga millonario es que tenga espíritu de rebeldía. El futuro millonario debe, ante todo, ser independiente. No puede subordinarse a que otros definan el curso de su vida.

Hace tiempo llegó a nosotros el caso de un joven que trabajaba en una empresa de reciclaje. El muchacho tenía talento, además era responsable, pro activo y así que rápidamente se había convertido en un puntal de la empresa. Su jefe, un experimentado empresario, reconoció las virtudes del muchacho y empezó a promoverlo. El joven que empezó como ayudante ahora era brazo derecho del dueño. Le subieron el sueldo, le dieron movilidad para que vaya y venga, tenía oficina, celulares, bonos, pero aun así el muchacho renunció.  Había juntado su capital y ahora empezaba un negocio digital por su propia cuenta. El jefe lo llamaba, lo rogaba, le duplicaban el sueldo, pero él no aceptó. Él quería ser empresario, quería ser independiente.

Eso es no tener espíritu de esclavo. Lo que hemos visto es que en muchos casos las personas se vuelven adictas al sueldo. Mientras más grande es el sueldo, más grande es su cárcel, pero ellos no se dan cuenta, porque no quieren libertad, quieren seguridad.

Señores, cuando una persona quiere hacer empresa, cuando quiere trabajar por su cuenta, lo hace así tenga que empezar con una mano adelante y otra atrás. Empieza y en el camino va mejorando. Y le pongan el sueldo que le pongan, se mantiene en su línea de independiente. En cambio, el que quiere un sueldo siempre estará detrás de los anuncios buscando trabajo o esperando a que alguien lo recomiende. Sus carencias serán sus pretextos: “es que no tengo dinero”, “es que me falta experiencia.” ¡Puro es que! ¡Pretextos!

Dice Napoleón Hill en su libro Piense y Hágase Rico: “el que quiere hacer algo encuentra la forma, el que no quiere encuentra una excusa.”

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