No trabajes para dejar un herencia, prepárate para dejar un legado.

No trabajes para dejar un herencia, prepárate para dejar un legado.

Dejar una herencia es relativamente sencillo: solo es cuestión de trabajar y dejar propiedades.Pero dejar una herencia no te hace buena persona.

Dejar una herencia no te hace buen padre. Dejar una herencia no te hace EJEMPLAR. En el mejor de los casos, dejar una herencia solo dice que fuiste buen trabajador. Pero ser bueno en el trabajo no quiere decir que eres bueno con la familia.

Pero dejar una herencia no te hace buena persona. Dejar una herencia no te hace buen padre. Dejar una herencia no te hace EJEMPLAR. En el mejor de los casos, dejar una herencia solo dice que fuiste buen trabajador. Pero ser bueno en el trabajo no quiere decir que eres bueno con la familia.

Como ya hemos dicho en anteriores ocasiones, muchas veces las herencias, lejos de unir a la familia, las divide. Se ha visto hermanos ir a juicios y hacer de su problema familiar un escándalo mediático, todo por una herencia. Incluso, se ha conocido el caso de hermanos que se han visto envueltos en asuntos denuncias policiales, todo por una casa, un terreno, una propiedad heredada.

Ojo a lo que estamos diciendo: Dejar una herencia no es malo. Pero hay algo que es mejor: DEJAR UN LEGADO. Y no hablamos de términos legales, en los que apenas hay una diferencia de formalismo ante la ley. Nosotros hablamos de cuestión que trasciende a lo económico. Hablamos de una cuestión MORAL.

Dejar una herencia es dejar algo para que los hijos reclamen; dejar un legado es dejar algo para que los hijos se sientan orgullosos.  En la herencia tú eliges al heredero. En el legado a ti te eligen como inspiración. En la herencia los herederos se olvidan de ti, y hasta pueden vender la herencia. Para ellos la herencia es una mercancía. En el legado nadie se puede olvidar de ti: tú seguirás viviendo a través del legado. El legado nunca muere. El legado no se puede vender. El legado no es mercancía, es una ENERGÍA.

Recuerda que los terrenos, las casas, los carros, las joyas, las empresas, todo eso se puede conseguir. Eso va y viene. Eso cambia de manos.  Pero eso no es un legado.

Usted puede dejar una herencia y dejar un legado. Puede construir ambas cosas. ¿Cómo se construye un legado?:

Un legado es producto de una vida apasionada y con principios. El legado es tu lucha, tu esfuerzo. El legado es tu forma indomable de superar la adversidad y poner, por, sobre todo, a tu familia. Al final, tus hijos y tus nietos, no recuerdan los juguetes les compraste, sino los momentos que compartiste con ellos: el cariño, las lecciones que les transmitiste. La forma en cómo les guiaste. La gente no recuerda lo que dejas, la gente recuerda lo que les hiciste sentir, lo que les enseñaste.

Legado es cuando tu familia dice: “papá se fue del mundo, pero nunca de nuestros corazones.” Legado es cuando tus nietos y tus tataranietos, sin conocerte, te admiran y respetan. No se construye legado pensando en los próximos 10 años, sino en las próximas generaciones. Tu bolsillo no hace tu legado, tu legado hace tu riqueza.

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